Las cartas de Núria

El día de Navidad del año 2005, la  madre de Núria fue a su habitación y regresó al comedor con su caja de madera. Dentro, se arremolinaban unas cartas junto con alguna foto y otros recuerdos. Ante la callada expectación de la familia, tomó las cartas y se las entregó a Manel, el marido de Núria.cartes02.retallada

Esta es la historia de un silencio.Y de una promesa. Si, como dice Saramago, cada persona es un silencio, el de la señora Montserrat fue uno de esos que han marcado las vidas de aquellos a los que la dictadura relegó a vivir en los márgenes. Y es la historia de una promesa que primero fue una inquietud, luego un anhelo particular y más tarde un deseo de justicia universal. Un largo proceso que comenzó a vivir Núria desde niña, cuando sentía latir una inquietud sin nombre cada vez que se percataba que su madre, aquella mujer menuda de mirada ausente, era una madre triste. Una mujer que hizo de la pérdida un silencio, y del silencio su mayor defensa. “Siempre dijimos que cuando mi madre estuviera muriéndose, sus últimos momentos no serían para nosotros, sino para la familia que perdió.” Sigue leyendo