Viajar para ser otro

Hace muchos años, Rosa Montero escribió esto:

(…) Porque la sustancia del viaje reside en el placer singular de dejar  tu propia personalidad, tu identidad, atrás. El viajero clásico viaja para liberarse de sí mismo: se integra en el nuevo paisaje, en las costumbres; aprende otras lenguas; prueba el sabor de otras comidas y de otros labios. Los grandes viajeros de la historia emprendían camino sin saber del todo su destino; muchos de ellos se quedaban detenidos en algún punto del itinerario y cambiaban el status de viajero por el de residente. Como el escritor Paul Bowles, por ejemplo, atrapado para siempre por el embrujo extranjero de Marruecos.

La vida humana es tan estrecha y breve, y la imaginación es, por el contrario, tan vasta y ambiciosa, que todas las personas sufrimos, en mayor o menor medida, cierta claustrofobia ante la existencia, la sensación de que la realidad se nos queda chica. Pongamos que uno ha nacido barón, blanco, castellano, sedentario, miope. De todo esto no hay ningún remedio, uno es como es, lo cual resulta muy poca cosa si se compara con la infinidad de las vidas posibles. ¿Y si hubiera sido más alto, más fuerte, hombre de acción, chino, mujer, canadiense, trapecista, monje budista, buzo, esquimal, bombero? Sigue leyendo

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El amor te cambia la vida, etc.

El amor te cambia la vida: el mito romántico de la transformación mágica

 Escribe Coral Herrera:

Uno de los mitos románticos más potentes de nuestra cultura patriarcal es la idea de que la magia del amor nos cambia la vida, nos salva de todos los males, y nos soluciona los problemas. El amor convierte a los sapos asquerosos en príncipes azules,  deshace el hechizo a las bellas durmientes, rescata de su encierro a las muchachas, transforma a la criada que limpia chimeneas en una princesa,  y en su versión moderna, convierte a periodistas también en princesas.
El mensaje que nos lanzan las historias de Blancanieves y Cenicienta, por ejemplo, es que el amor te libera de las tareas doméstica, del abuso de madrastras malvadas y enanitos tiranos, de la pobreza y la explotación del mercado laboral. Sólo tienes que saber esperar y confiar ciegamente en que un día el amor llamará a tu puerta y te cambiará la vida. 

El amor convierte a los malos en buenos, como por ejemplo, la Bestia, que es un secuestrador y un maltratador cuyo corazón se va ablandando gracias al amor de la Bella. Él es un monstruo, pero la ternura de ella le convierte por fin en un apuesto príncipe azul. El ogro se libera de su maldición, deja de ser un amargado, abandona su agresividad y su violencia, y se casa con la chica linda que ha sido capaz de aguantar los malos tratos y la privación de libertad por su inmensa capacidad para amar.

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